A comienzos de 1963 el Dr. Oscar Gortari Beiner, director y propietario de la clínica ginecológica de su nombre en Pamplona, habló con dos amigos suyos, Felipe Huarte Beaumont y Fernando Redón Huici sobre la idea de constituir un club de golf en Navarra, deporte no practicado en nuestra tierra. Huarte, hijo del constructor Félix Huarte, era Presidente de Imenasa (una de las muchas empresas fundadas por su padre). Redón estaba ya considerado como un brillante arquitecto.

Los tres se reunieron en varias ocasiones para impulsar la idea pero debieron reconocer que sus respectivos trabajos no les permití­a dedicar el tiempo necesario para llevarla a cabo. Consideraron que era necesario confiarla profesionalmente a un gestor que, bajo su supervisión, diera los pasos necesarios de constitución del Club y búsqueda del terreno donde podrí­a instalarse. Por indicación de Gortari, el nombramiento recaía en Miguel Urabayen Cascante quien desde marzo de 1963 realizó esas gestiones.

El trío inicial de fundadores quedó aumentado en abril por un cuarto miembro, Joaquín Vila de la Riva, que vení­a a Pamplona de forma regular. Era conocido por haber donado unas escuelas a la ciudad en homenaje a su padre, cuya nombre llevaban. Vila de la Riva vivía una parte del año en Barcelona y era un buen golfista, socio de El Prat. Su experiencia del deporte y del funcionamiento de un club de golf fueron muy importantes para algunas de las gestiones iniciales.

Después de haber examinado varias posibilidades en un radio de 25 kilómetros de Pamplona, Urabayen propuso a la junta el amplio terreno en la Ulzama de la faceria de Elso-Guerendiain  (en el limite de la distancia adecuada), utilizada hasta entonces por ambos pueblos como una reserva de leña que extraían de aquel bosque. Una vez examinado, la junta aprobó la posibilidad de construir allí el terreno de juego.

Las gestiones fueron rápidas. Se obtuvo el permiso de la sección de montes de la Diputación y tras numerosas entrevistas con los responsables de la facerí­a se llegó a un acuerdo de alquiler anual por un tiempo de cien años. La intervención en estas gestiones de José Marí­a Iribarren Agorreta, secretario del Valle de la Ulzama, fue decisiva para alcanzarlo. Y también para que el Valle concediera un préstamo al Club, devuelto en diez anualidades.

La constitución del Club de Golf de Ulzama y la firma del alquiler de la facería se realizaron a fines de 1963, después de que los cuatro fundadores hubieran rechazado la idea, aconsejada por otros clubs, de comprar previamente los terrenos limítrofes o cercanos. La construcción del campo empezó en 1964.y el diseñador elegido fue Javier Arana, ex-campeón de golf de España y que ya había realizado otros, entre ellos el de El Prat de Barcelona. Por medio de Vila de la Riva se consiguió la aceptación de Arana.

La limpieza previa del boscoso y ondulado terreno fue precedida por el levantamiento de un plano topográfico que hizo José María Errea, experto en ese trabajo, para la posible utilización por quien diseñara las calles y hoyos del futuro campo. En 1964 comenzó la preparación de la tierra, realizada por el mismo equipo técnico que habí­a transformado el terreno de la gran finca de Sarrí­a al ser comprada por Félix Huarte.

Aquel equipo intervino porque Felipe Huarte pidió a su padre que lo prestara al Club. Ese préstamo de técnicos profesionales fue la única participación de Felix Huarte en el Club de Ulzama. La versión de que impulsó el nacimiento del Club está equivocada, quizá por la confusión entre padre e hijo. D. Félix era entonces Presidente de la Diputación y con Miguel Javier Urmeneta, ex-alcalde de Pamplona y diputado foral, había lanzado un ambicioso y necesario plan de industrialización de Navarra. Conocía el Club por las referencias que le habrí­a dado Felipe. Solo visitó las obras del campo en alguna ocasión, por la natural curiosidad de verlo.

Una vez acabadas las obras de limpieza en el terreno, Javier Arana determinó las nueve calles y greens previstos inicialmente de una forma muy intuitiva, sin consultar el plano de Errea, como si estuviera recorriendo el campo de juego que ya tenΰia en su imaginaciΰon. (En 1989 se inauguraron los otros nueve hoyos).

Al mismo tiempo se construyó el hermoso chalet que domina las 18 calles por estar situado en el punto más elevado de la facería. Fue diseñado por Fernando Redán y su socio Javier Guibert, y es uno de los más atractivos de los clubs de golf españoles. Se inauguró, lo mismo que el campo, en el verano de 1966 con Oscar Gortari como primer presidente del Club y de una ampliada junta.

El funcionamiento del club empezó con unas 50 familias de socios y algunas empresas de Navarra. Se estableció un sistema de diplomas que recibieron aquellos socios fundadores que hicieron una aportación adicional de 84.000 de las antiguas pesetas para sacar adelante el club. Se expidieron en total 250 diplomas.

Las cuotas que pagaban los socios, al igual que en la actualidad, eran semestrales.

Los únicos socios de Pamplona que habí­an jugado al golf antes de la inauguración del club eran Carmelo Lizarraga y sus hijos, Carmelín y José Luis.

El jugador con mayor perspectiva de futuro, por sus maneras, era Diego Mina, que poco después falleció en accidente de helicóptero.

Antes de la inauguración de los hoyos, los primeros socios del club hicieron su aprendizaje en la antigua cancha de prácticas, que estaba ubicada en el actual hoyo 12, desde el actual green del 12 donde estaban ubicados los puestos de la cancha en dirección al tee del mismo hoyo.

Los primeros socios solicitaban el servicio de caddies. Los chavales de los pueblos próximos al club eran los encargados de llevar las bolsas. Actualmente se utilizan carros eléctricos y buggies. Los primeros sueldos de estos caddies oscilaban, por 18 hoyos, entre 4 y 25 de las antiguas pesetas. Algunos, como Jesús Mª Legarrea, se hicieron profesionales y otros, como Joaquí­n y José Antonio son actuales trabajadores del Club. Otros, como los hermanos Marturet, los Echandi, los Ciganda, etc.. son ahora socios del Club

Las instalaciones del club iniciales (chalet social y los primeros 9 hoyos) se fueron completando, en primer lugar, con la construcción de la piscina y la guarderí­a. Más adelante se construyó la nueva cancha de prácticas y el cuarto de palos, que han ido sufriendo remodelaciones a lo largo de los años. Finalmente, se construyeron las pistas de pádel y tenis. Así­ se ha llegado hasta las instalaciones actuales.

Durante las primeras temporadas la calidad del campo no era comparable al estado al actual, se regó muy poco ya que no se concebí­a en el valle la necesidad de invertir en simiente de hierba y riego del campo. Sin embargo, algunos catalanes que visitaron el club se llevaron muestras de hierba da la Ulzama, ya que era de un color verde más intenso que la que ellos tení­an

El terreno arcilloso y duro, con la hierba rala, permitía hacer distancias de tiro enormes, y había que approachar al antegreen.

Antiguamente se celebraban aquí campeonatos de profesionales patrocinados por D. Miguel Ángel Gómara, en los que se daban cita jugadores de la talla de Severiano Ballesteros (en sus inicios), Pepí­n Rivero, José Mª Cañizares, Valentí­n Barrios, Antonio Garrido, etc…

El primer torneo social fue la “Copa Paco”, que donΰo Paco Irujo, el padre de Santiago, Fermí­n y Jose Mari. Se jugó una Semana Santa sobre unos greenes provisionales colocados en antegreen. Como la hierba de las calles estaba “madura”, se pretendió que se jugara llevando una esterilla para jugar la bola desde allΰi­ en cada golpe.